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Calderón tropical o calderón de aleta corta

Morfología e identificación

Odontoceto de tamaño medio. Los machos miden entre 4,5 y 5 m y las hembras, entre 3,3 y 3,6 m. Su cuerpo es robusto y su cabeza tiene una frente prominente y bulbosa, muy acentuada en los machos adultos, acabada en un morro de pequeño tamaño. La aleta dorsal es dos veces más ancha que alta y su forma varía con la edad: a partir de la maduración sexual, su base se vuelve más ancha, y la punta, menos aguda. Las aletas pectorales terminan en punta y son largas; miden aproximadamente un 15% de la longitud del cuerpo, si bien no alcanzan las enormes dimensiones que presentan su congénere, el calderón de aleta larga. La coloración del cuerpo es negra. Detrás de la aleta dorsal suele haber una mancha difusa, gris clara, en forma de silla de montar. En la zona gular presenta una mancha blanca con forma de ancla, que se extiende por la línea media ventral y termina en la región genital. Este detalle se observa bien cuando el animal adopta una postura vertical y saca la cabeza con parte del pecho fuera del agua. En el mar es casi indistinguible del calderón de aleta larga. Las diferencias se han descrito en individuos varados.

Alimentación

Se alimenta sobre todo de cefalópodos mesopelágicos.

Comportamiento

Sus grupos suelen estar compuestos por unas pocas decenas de individuos, que constituyen grupos familiares amplios, aparentemente organizados en torno a una estructura matriarcal. No obstante, la composición de estos grupos es flexible, y a menudo se producen intercambios temporales de ejemplares entre distintas manadas.

Es frecuente que los calderones tropicales formen grupos mixtos con otras especies de cetáceos, sobre todo con delfines mulares.

La longevidad se estima en algo más de sesenta años.

Reproducción

La reproducción suele tener lugar en verano, aunque en este sentido se han observado grandes diferencias entre distintas poblaciones. La talla de los neonatos se sitúa entre 1,5 y 1,8 m. La lactancia dura unos dos años, aunque en algunos casos puede alargarse aún más.

La madurez sexual se alcanza entre los siete y lo doce años de edad en las hembras, y entre los diez y los catorce años en los machos, si bien estos últimos no alcanzan, al menos en apariencia, su madurez social hasta unos pocos años más tarde (por ello, hasta ese momento son incapaces de intervenir de manera activa en la reproducción).

En varias poblaciones se ha observado un número importante de hembras viejas, que ya no intervienen en la reproducción aunque sí podrían estar implicadas todavía en el cuidado de las crías y los ejemplares jóvenes de la manada.

Fuente de las fotos: Rhobite y Ahisgett
Mapa de distribución: http://maps.iucnredlist.org/map.html?id=9249
Redacción: Elsa Gara Maqueda
Revisión: Ismael Ferreira Palomo

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