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Rata parda o común

Morfología e identificación

Mucho mayor y más dependiente del hombre que la rata campestre. Se distingue de ésta por su mayor tamaño (puede alcanzar los 800 g, aunque no suele superar los 300), por su hocico más redondeado, por sus ojos relativamente más pequeños y por sus orejas, también menores, que al ser estiradas nunca alcanzan el borde del ojo y que están finamente recubiertas de pelo. La cola es oscura por la parte superior y clara por abajo, y, aunque larga, nunca sobrepasa la longitud de la cabeza más el cuerpo. En general, esta rata es también más clara que la campestre: su color es gris pardusco, con el vientre de blanco a gris sucio e incluso amarillento, aunque hay bastantes variaciones individuales. Posee seis pares de pezones.

Las medidas son muy variables, dependiendo de los individuos. La cabeza más el cuerpo puede alcanzar 280 mm; la cola mide entre el 80 y el 100 % de la longitud anterior; el pie posterior, 40.44 mm; la oreja, 20-22 mm. Pueden pesar hasta 350 g; excepcionalmente, hasta 800 g. El cráneo tiene contextura fuerte y la caja craneana es estrecha. Los arcos cigomáticos de los adultos son abombados, y los de los jóvenes, bastante rectos. La crestas temporales -poco desarrolladas, a diferencia de R. rattus- discurren casi paralelas, lo que da al cráneo un aspecto casi rectangular. Su perfil dorsal es casi horizontal.

Los molares son de tipo tubercular. La forma dentaria es: 1.0.0.3/1.0.0.3.

Rastros:

La rata común nada y bucea con facilidad pero trepa peor que la rata campestre. Las huellas del pie posterior miden 3,3x2,8 cm y marcan cinco dedos, con cinco almohadillas digitales y seis palmares; las anteriores miden 1,8x2,5 cm y marcan cuatro dedos con cuatro almohadillas digitales y cinco plantares. Los excrementos son de tamaño variable, pero miden de media 15-20 mm de largo y 5-6 mm de ancho.

Los excrementos tienen forma de huso y uno de sus extremos suele terminar en punta. Puede distinguirse de los de R. rattus dividiendo el diámetro por la longitud; si el resultado está entre 0,42 y 0,56, son de R. norvegicus; si se encuentra entre 0,31 y 0,37, son de R. rattus.

Alimentación

Como animal omnívoro y oportunista, presenta una dieta muy variada, preferiblemente rica en fécula y proteínas. La carne, por ejemplo, constituye, según algunos estudios, entre el 44 y el 61% de su alimento. En cualquier caso, las poblaciones de ratas presentan una gran variabilidad trófica. Las diferencias individuales parecen estar provocadas por la influencia materna durante el período juvenil. En las ciudades, las ratas se alimentan de desperdicios y basuras. En el campo, preferiblemente de cereales y frutos, y también de hortalizas. Las poblaciones silvestres presentan un espectro trófico muy variado, que depende de la disponibilidad de alimento en el medio. Por ejemplo, en ambientes costeros la alimentación se compone fundamentalmente de algas, larvas y pupas de insecto, anfípodos y carroña de vertebrados.

Las ratas comunes presentan también un comportamiento predador de importancia variable, con una preferencia individual por diferentes tipos de presa. Los huevos de pájaro y los pollos, sobre todo de especies nidificantes cerca del suelo, suelen ser los más frecuentemente atacados por ratas, aunque también predan sobre anfibios, reptiles y mamíferos. La predación sobre un determinado grupo animal es quizás el resultado de lo que podríamos llamar "tradiciones locales" de la correspondiente población de ratas.

Entre las ratas pardas aparece también un grado importante de neofobia (rechazo de alimentos nuevos), quizás como estrategia de las poblaciones comensales para protegerse de las medidas control llevadas a cabo por el hombre. El valor adaptativo de tal comportamiento es evidente. También se ha descrito la conducta cleptoparásita (robar el alimento a otro animal) en la rata parda. Los cleptoparásitos más eficaces son siempre individuos de bajo rango, aunque, en general, todos los animales del grupo tienden a robar el alimento conseguido por sus congéneres. En algunos casos se instaura una relación "trabajador-parásito", de forma que se establece una verdadera repartición del trabajo que mejora el esfuerzo conjunto. Un individuo "parásito" puede cambiar su papel si cambia de grupo. Las ratas suelen transportar los alimentos a otro lugar, donde son consumidos. Este tipo de conducta se ha relacionado con el riesgo de predación y la optimización energética, aunque también parece estar relacionada con el estatus social individual. Se ha comprobado que este comportamiento es más frecuente en ejemplares subordinados que, así, evitan la agresión conespecífica.

Comportamiento

Los refugios de la rata común, que generalmente se encuentran fuera de las habitaciones humanas, tienen una o varias entradas, un sistema de túneles ramificados -algunos de ellos, de gran longitud-, cámaras dormitorio y una serie de túneles ciegos que les sirven como refugio. La galería es compartida por varios individuos del mismo grupo, que defienden su propiedad ante los intrusos. Suelen realizar desplazamientos diarios relativamente largos, excepto si se encuentran cerca de una fuente importante de alimento. Machos de un entorno agrícola radiomarcados en Inglaterra recorrieron una media de 660 m, mientras que las hembras se desplazaron unos 340 m como media. Cuando la fuente de alimento está próxima, son más sedentarias, y sus desplazamientos medios descienden a 100 m. Por el contrario, cuando el alimento está lejos, las ratas pueden llegar a recorrer más de 3 km diarios para acceder al mismo.

Cuando se trata de poblaciones comensales que viven en el interior de construcciones humanas, donde el alimento suele permanecer almacenado en lugares concretos, tanto el área de campeo como la magnitud de los desplazamientos disminuyen de forma notable. En este caso, la distancia recorrida es de 65 m, con un máximo de 110 m. El solapamiento de las áreas de campeo es en este caso mucho mayor que cuando el alimento está disperso.

Son esencialmente nocturnas. La actividad comienza por la puesta de sol, y aunque permanecen activas en el nido algún tiempo, fuera del mismo presentan un máximo de actividad después del atardecer y otro al amanecer. Los jóvenes muestran una pauta de actividad diaria indefinida, con frecuentes salidas fuera del nido en pleno día sin seguir un ritmo concreto. Conforme acceden a la madurez, los hábitos nocturnos se van imponiendo. Los individuos de bajo rango social presentan períodos de actividad diferentes, quizás para evitar la competencia intraespecífica cuando hay alta densidad. En cualquier caso, es un animal de costumbres muy flexibles, y una población de hábitos nocturnos puede hacerse diurna si el alimento está disponible sólo durante las horas de luz o bien si sufre predación nocturna.

En Inglaterra, una población de ratas que vivía en un basurero y que sufría elevada mortalidad por zorros -de hábitos nocturnos- mostraba actividad diurna, pero bastó proteger el basurero para que las ratas se volvieran exclusivamente nocturnas.

Viven en colonias, que son agregaciones de pequeños grupos sociales o clanes. Los clanes están formados por una pareja de adultos, o por un macho y su harén, y sus jóvenes, que defienden un territorio alrededor de la madriguera. Con frecuencia, el territorio defendido incluye sólo el sistema de galerías y no el espacio entre las mismas. Cuando la densidad aumenta, la territorialidad se relaja y se sustituye por una jerarquía que permite a los individuos dominantes ocupar la posición más próxima a la fuente de alimento. Se ha observado una cierta conducta agresiva en los machos subadultos que no parece estar regulada por hormonas gonadales, ya que no se han encontrado diferencias comportamentales entre individuos castrados e intactos.

Aunque, en teoría, una pareja adulta de ratas puede producir unos ochocientos descendientes en un año, en general no se alcanzan estos valores, ya que la mortalidad de los jóvenes y los adultos es muy alta, y los ejemplares raramente alcanzan el año de vida. Sin embargo, su elevadísima fecundidad les permite multiplicarse desmesudaramente en condiciones favorables. La regulación de las poblaciones se realizan gracias a mecanismos internos dependientes de la densidad de población. En poblaciones saturadas, la mortalidad de las crías en el nido y de los jóvenes tras abandonar éste llega al 99% anual, y la mortalidad de los adultos supera el 90 % anual. La depredación es un importante mecanismo de control de las poblaciones. Con densidad muy alta, la competencia intraespecífica aumenta de forma notable, y muchos ejemplares subordinados son expulsados de sus territorios, lo que los hace muy vulnerables a la depredación.

En poblaciones urbanas, el gato doméstico y el hombre son sus principales enemigos. Los gatos pueden llegar a evitar las invasiones pero no pueden eliminar poblaciones establecidas debido a su incapacidad para capturar ratas mayores de 200 g. En el campo ocurre algo parecido: aunque muchos predadores capturan jóvenes de bajo peso, el gran tamaño y la conducta agresiva de los adultos hace más difícil apresarlos. A pesar de ello, un buen número de especies incluyen ratas comunes en su dieta. En una población rural de ratas en Inglaterra, los perros y las comadrejas fueron los predadores más importantes, seguidos del gato doméstico, el armiño y el zorro. Por otra parte, en una población semisilvestre de Hampshire (Inglaterra), de veintiún individuos radiomarcados durante cuatro meses, cinco murieron por depredación; de ellos, dos por armiño, dos por por zorro y uno por gato doméstico.

Pueden vivir tres años, aunque en la naturaleza no suelen superar los dieciocho meses. Hay evidencias de que la herencia y la alimentación influyen en la longevidad de los ejemplares.

Reproducción

La actividad reproductora puede ser continua o bien mostrar oscilaciones anuales, dependiendo de la disponibilidad de alimento. Con alimento suficiente y ambiente estable, como el que encuentran en los núcleos urbanos, estas ratas se reproducen a lo largo de todo el año; al respecto debe saberse que al menos el 30% de las hembras adultas siempre se encuentran grávidas. En poblaciones no comensales, el ciclo sexual presenta una estacionalidad similar a la de la rata negra, como se ha comprobado en los estudios realizados en el delta del Ebro (Tarragona). Aunque se encuentran machos sexualmente activos durante todo el año, sólo aparecen hembras gestantes desde marzo a septiembre-octubre.

La hembra se encuentra receptiva durante unas seis horas, período en el que llegan a tener lugar cientos de cópulas. La gestación dura de veintiuno a veinticinco días. Una hembra suele producir seis o siete camadas en un año, y el tamaño de las mismas depende de la edad o el peso de la madre (las ratas más jóvenes y las más viejas son las menos productivas). El tamaño medio de camada en el mes de junio en el delta del Ebro es de 8,7, y en el mes de septiembre, de 12,3. Normalmente, el tamaño de camada oscila entre 11 y 14, aunque hay datos de hasta veinte crías por parto. La lactancia dura veintidós días, y la madurez sexual se alcanza aproximadamente a los tres meses.

Fuente de las fotos: Wikipedia
Mapa de distribución: http://maps.iucnredlist.org/map.html?id=19353
Redacción: Elsa Gara Maqueda
Revisión: Ismael Ferreira Palomo

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