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Ardilla roja

Morfología e identificación

Roedor de tamaño medio, con peso algo superior a los 300 gramos y vida arborícola. Aunque en su pelaje dominan los tonos rojizos, es uno de los mamíferos de la región Paleártica que presentan mayores variaciones de coloración, lo que parece responder a una adaptación al medio donde viven. Así, el color rojizo o pardo rojizo claro suele ser característico de regiones secas y cálidas, como las mediterráneas, mientras que coloraciones más pardas y oscuras aparecen en climas húmedos y fríos. En la península Ibérica las ardillas de los bosques del norte son muchos más oscuras que las de los bosques mediterráneos. Sólo la tonalidad más oscura en el centro de la espalda o una línea más oscura que recorre el dorso desde la cabeza a la cola se presentan como carácter constante. También existe una variación estacional: durante el invierno estas ardillas muestras una librea más oscura que en verano. La región ventral es siempre clara, aunque la extensión de este color también suele ser sumamente variable.

Las ardillas tienen el hocico corto, los ojos oscuros muy grandes y vivos, y las patas posteriores mucho más desarrolladas que las anteriores. La cola es larga y muy poblada, las orejas presentan, en su extremo distal, un llamativo pincel de pelos largos, especialmente desarrollado durante el invierno. En Cataluña, la cabeza y el cuerpo miden entre 190 y 240 mm, la cola de 150 a 205 mm y el pie posterior de 50 a 68 mm; pesan entre 186 y 357 g. El cráneo es muy redondeado, el rostro corto, y la caja craneana, grande. El perfil dorsal es muy convexo en la región occipital, pero cae verticalmente en la zona posterior. Presenta las apófisis postorbitarias muy marcadas. La mandíbula es corta y robusta.

La fórmula dentaria es: 1.0.2.3/1.0.1.3. El primer premolar de la maxila es muy pequeño.

En su área de distribución, el tamaño del cráneo aumenta de norte a sur, pero no existe tal variación en las medidas corporales. Sólo la extensión del color blanco del vientre parece seguir la misma tendencia. Las ardillas son animales relativamente fáciles de describir e imposibles de confundir con otros roedores; sin embargo, una vez descubiertas pueden ser difíciles de observar pues se inmovilizan en la cara oculta del tronco del árbol, con el que se confunden, y permanecen absolutamente quietas.

Rastros:

Sus señales son muy características, especialmente la típica forma helicoidal que deja en las piñas, que abandonan después de haberse alimentado de los piñones.

Alimentación

Comen fundamentalmente frutos y semillas. Los piñones constituyen la base de su dieta. Se ha calculado que una ardilla consume diariamente 40 g de piñones, que corresponden a una utilización de 114 a 143 piñas. En pinares homogéneos, las ardillas trabajan las piñas allá donde las encuentran; en cambio, en pinares jóvenes suelen buscar una plataforma o comedero, habitualmente nidos de urracas y horquillas de árboles. En las provincias de Granada y Almería, las piñas de pino carrasco parecen ser las preferidas por la especie, seguidas por las de pino marítimo y, finalmente, las de pino albar y pino negro.

Durante el otoño aumenta el consumo de frutos, bayas y hongos que maduran en esta época. Por ejemplo, en Navarra las ardillas consumen un 25% de avellanas, un 15,5 % de zarzamoras y hasta un 20% de hayucos. Las nueces y las bellotas también forman parte de su dieta otoñal. En Sierra Nevada, la ardilla consume asimismo la cara interna de las cortezas de álamosy los brotes de las inflorescencias de pinos y almendros. A veces también captura insectos y huevos de pajarillos, aunque se trata de alimentos esporádicos. En Navarra, sin embargo, se ha observado un consumo importante de caracoles y larvas de cerambícidos. Aunque en muchos lugares de Europa se ha constatado el almacenamiento de alimento en escondrijos durante el otoño, en los estudios realizados en España no se han encontrado evidencias de este tipo de conducta.

Comportamiento

La ardilla roja es un animal de vida casi exclusivamente arborícola. Construye nidos esféricos con hojas y ramas en los huecos de los troncos o en la copa de los árboles, y los tapiza por dentro con pelos y musgo. El tamaño de sus áreas de campeo es, siguiendo la norma, inversamente proporcional a la calidad del hábitat; por ello, en los parques y jardines urbanos, donde se les puede suministrar alimento, pueden llegar a ser extremadamente abundantes.

En libertad, las áreas de campeo parecen mayores en bosques de hoja caduca que en los de coníferas, al menos en Bélgica, donde se ha estudiado bien su comportamiento espacial. El tamaño del área de campeo varía de 2 a 10 ha. Las hembras son territoriales durante el período de lactancia de sus crías. En general, las ardillas no se desplazan fuera de las masas forestales, pero ocasionalmente se han observado ardillas muy alejadas (a más de 700 m) de los árboles más próximos, viajando por terreno descubierto entre bosques que distaban 1,5 km entre sí. Estos desplazamientos se han relacionado con los movimientos dispersivos que favorecen la expansión de la especie. En este sentido, Sierra Nevada parece haber sido colonizada por la ardilla a partir de los ejemplares liberados en Laujar de Andarax (Almería) en el año 1977, desde donde han colonizado parte de esta sierra a una velocidad media de expansión de 2,3 km por año. Por otra parte, en la taiga se han constatado movimientos dispersivos de hasta 250 km.

Esta ardilla es agilísima, sube y baja de los árboles con enorme facilidad, y trepa y salta de rama en rama tanto cabeza arriba como cabeza abajo, ayudándose de la cola, que le sirve tanto de timón como de contrapeso. Es una especie diurna, que abandona el nido en cuanto comienza a clarear. A mediodía, durante la primavera y el verano, las ardillas permanecen inactivas durante un período de tiempo que va acortándose a medida que van descendiendo las temperaturas, hasta desaparecer completamente en invierno. Este período de reposo diurno lo pasan adormiladas sobre las ramas de los árboles o, con menor frecuencia, en el nido, adonde retornan al anochecer. El amanecer y las primeras horas de la tarde, después del tiempo de descanso, son los momentos en los que se muestran más activas.

Los factores ambientales influyen sobre su actividad; así, viento, frío intenso, fuertes lluvias o grandes nevadas, las ardillas permanecen en sus nidos, aunque la lluvia ligera no las afecta. No hibernan pero, con tiempo malo, permanecen varios días inactivas.

La abundancia de ardillas es muy variable y parece depender de la disponibilidad de alimento -es decir, de la producción de frutos de los bosques que habitan- y de los factores ambientales. En los años de escasez, las ardillas disminuyen su tasa reproductiva y la densidad de población desciende. Sin embargo, pueden recuperarse en dos o tres años de abundancia de alimento. Por ejemplo, en los quejigares mixtos de la provincia de Navarra, la densidad de ardillas aumentó en un 40,3% en dos años; la población que en otoño de 1971 era de 30,9% ardilla por kilómetros cuadrado, en invierno de 1973-1974 aumentó a 43,4 ejemplares por kilómetros cuadrado. Del mismo modo, en los bosques de pino albar de esta misma localidad, la densidad aumentó de 13,6 a 18,8 individuos por kilómetros cuadrado en las mismas fechas. Otros datos corresponden a los bosques de robles, donde se han calculado densidades de 10,1 individuos por kilómetros cuadrado, y a los bosques mixtos de hayas y abetos, donde la densidad es mucho menor: 3,1 individuos por kilómetros cuadrado.

El ciclo anual muestra máximos poblacionales a finales de verano y en otoño, cuando existe una superposición de los jóvenes del año, ya emancipados, con los adultos. Este incremento otoñal es atribuido en Navarra a invasiones de ardillas procedentes de otros lugares, fenómeno popularmente denominado "pasa". Los mínimos anuales se producen en primavera, pues el descenso de la temperatura durante el invierno provoca una considerable mortalidad juvenil y, además, en aquel momento aún no se ha producido el reclutamiento de jóvenes producto de los primeros partos. La longevidad es de unos tres años aunque la vida media es de seis meses. Entre el 75 y el 85 % de la población no llega al año siguiente al de su nacimiento. La predación es una causa poco importante de mortalidad, aunque a veces las ardillas son presas de martas y de algunas rapaces.

Reproducción

La mayor parte del tiempo son animales solitarios, aunque durante el invierno y la primavera pueden formar nidos comunales. El período de actividad sexual comienza en enero o febrero y se prolonga hasta julio. Durante este tiempo suelen producirse encuentros agresivos entre machos, cuando éstos se congregan -tras recorrer alguno de ellos grandes distacias- buscando hembras receptivas por medio del olfato. La gestación dura unos cuarenta días. Durante la cría, las hembras suelen esconderse en los parajes más intrincados del bosque. El tamaño medio de camada es de tres o cuatro días, que nacen desnudas, ciegas y con los conductos auditivos cerrados. A los cuarenta días, los jóvenes, complentamente desarrollados y capaces de consumir alimentos sólidos, abandonan el nido. Las hembras alcanzan la madurez a los diez o doce meses, y durante su primera época reproductora producen una sola camada. Las hembras más maduras pueden producir dos camadas al año. Aunque existen reabsorciones de embriones intrauterinas cuando las condiciones del medio son adversas, las mayores pérdidas se producen durante el período de lactancia.

Fuente de las fotos: Wikipedia
Mapa de distribución: http://maps.iucnredlist.org/map.html?id=20025
Redacción: Elsa Gara Maqueda
Revisión: Ismael Ferreira Palomo

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